Un turista francés fue hallado sin vida en el nevado Alpamayo, en la provincia de Huaylas, Áncash, luego de desaparecer durante un vuelo en parapente realizado el miércoles 9 de septiembre. La víctima fue identificada como Pierre Jacky Marc, de 27 años, quien había realizado el descenso junto a su compatriota Thomas Max Michel, de 31 años. De acuerdo con la información policial, la neblina y los fuertes vientos habrían provocado que Marc perdiera el control del parapente y cayera en una zona distinta a la prevista. Su compañero logró aterrizar en un lugar seguro y caminó durante aproximadamente seis horas hasta poder comunicar la emergencia a las autoridades. El operativo estuvo a cargo del Departamento de Salvamento de Alta Montaña Áncash, con apoyo de la Asociación Socorro Andino Peruano y un helicóptero de la Policía Nacional. El cuerpo fue localizado alrededor de las 10:30 p. m. en una zona de alta montaña y trasladado hacia Caraz durante la mañana siguiente, mientras se desarrollaban las diligencias correspondientes. El accidente ocurre en una región que concentra gran parte del turismo de aventura del país, pero donde el clima, la altitud y el acceso pueden convertir una emergencia en una operación compleja. Más allá del rescate, el caso deja una pregunta necesaria: si quienes realizan actividades extremas en la Cordillera Blanca cuentan con evaluación climática, rutas seguras, equipos de ubicación y acompañamiento especializado antes de ingresar a zonas donde cualquier cambio de viento puede ser decisivo.