La reforma fue el resultado de décadas de reclamos y abrió el camino hacia una participación política que antes les estaba negada. Durante el gobierno de Manuel A. Odría, la promulgación de la Ley N.º 12391 modificó las reglas de participación política en el país. La reforma permitió votar a las mujeres mayores de 21 años que supieran leer y escribir, así como a las mayores de 18 años casadas. No se trató todavía de un sufragio universal, pero sí de una ruptura con un sistema que había excluido a las mujeres de las elecciones generales. El cambio fue precedido por décadas de debate y organización. Mujeres como María Jesús Alvarado, Zoila Aurora Cáceres, Adela Montesinos, Elvira García y García y Magda Portal defendieron, desde distintos espacios, una mayor participación política femenina. Incluso la Constitución de 1933 había reconocido un sufragio femenino limitado a las elecciones municipales, aunque las elecciones municipales directas a nivel nacional recién se concretarían en 1963. La reforma tuvo su primera prueba en las elecciones generales del 17 de junio de 1956, cuando las mujeres participaron por primera vez como electoras, candidatas y miembros de mesa. Cerca de un tercio de los más de 1,5 millones de electores inscritos eran mujeres. Irene Silva de Santolalla fue elegida senadora por Cajamarca y otras ocho mujeres ingresaron a la Cámara de Diputados, iniciando la presencia femenina en el Congreso. A 71 años de aquella reforma, el 7 de septiembre recuerda que la ampliación de derechos políticos fue producto de un proceso que tomó décadas y que no terminó con la promulgación de una ley. La participación electoral femenina quedó reconocida, pero la discusión sobre representación y acceso efectivo de las mujeres a los espacios de decisión continúa formando parte de la agenda democrática del país.